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sábado, 28 de junio de 2014

EL QUINTO PARTIDO



Por: Óscar Rubén Reyes Roble

Llegó Brasil 2014, el calendario marcó la llegada del 13 de junio y México saltó a la cancha contra una Selección de Camerún que no tuvo el espíritu de aquella de Italia 90, la que venció a Argentina y Colombia, ni de ninguna de las otras selecciones de los leones indomables que vimos en las copas del mundo. México fue superior a los africanos, le hizo tres goles pero solo valió uno, ya que el abanderado Humberto Clavijo no tuvo el nivel para estar en un mundial y anuló dos goles por fuera de lugar inexistentes; al final Oribe Peralta hizo el gol que le dio la victoria a los nuestros.

Para el segundo partido llegaba México como víctima al Estadio Castelao ante los anfitriones, Brasil, que no fueron -y siguen sin ser- ni la sombra de aquéllos equipos brasileños que llegaron a ser campeones del mundo. Para este partido México se paró con personalidad y mucho carácter frente a los dueños de casa y, aunque los brasileños fueron superiores y estuvieron cerca del gol se encontraron con Guillermo Ochoa en gran forma, quien tapó todo lo que Neymar, Oscar, Thiago Silva y compañía le tiraron. Cerca estuvo México también de ganar, ya que ante la falta de llegadas al área utilizaron el tiro de media distancia como arma, donde Julio César tuvo que emplearse a fondo, y al final se rescató un empate con sabor a victoria.

El Tri cerro su actividad en Recife, donde enfrentó a unos croatas que llegaron sumamente arrogantes, hablando de más; pero en la cancha México se encargó de hacer valer su fútbol y de callar las palabras de Luka Modric y del DT Niko Kovac. Andrés Guardado y Javier Hernández se reencontraron con el gol (y la confianza que puedan adquirir con esto será importante), el partido terminó 3 goles a 1 y México clasificó segundo de su grupo.

Después de esta fase de grupos, el equipo de Miguel Herrera demostró que está haciendo más de lo que estaba presupuestado porque, después del 2013 tan nefasto que se hizo, los jugadores de la selección mexicana tienen una mentalidad ganadora y están convencidos de poder hacerle partido a Holanda.

¿Se le puede ganar a Holanda?

Tienen tres jugadores de alto nivel en la delantera: Robin Van Persie, Arjen Robben y Wesley Sneijder. La clave para poder hacer partido a los holandeses será neutralizar a Arjen Robben, no regalándole espacios, no dejarlo recibir el balón cómodo con su perfil natural -que es el izquierdo-; presionar a Sneijder para que no reciba balones de frente a la portería y hacer con Van Persie el mismo trabajo defensivo que se hizo ante Mandzukic, quien nunca tuvo una pelota a modo para rematar a portería.

México tiene argumentos sólidos para poder hacerle un partido inteligente y competitivo a los holandeses, tiene la mentalidad de querer trascender, tiene las ganas de querer borrar esa imagen patética de 2013 y tienen sobre todo el fútbol en los pies para hacerlo.
 

Me atrevo a decir que este 29 de junio del 2014, será un día histórico en la vida del fútbol mexicano porque creo se llegará al famoso quinto partido fuera de nuestro país, y si esto se consigue me atrevo a decir que México tiene suficiente fútbol para competir por ser Campeón del Mundo.
¡¡¡¡VAMOS MÉXICO!!!!

jueves, 26 de junio de 2014

La obsesión del quinto partido

Manuel Negrete, al momento de anotar su famoso gol de tijera a Bulgaria, en 1986. Es el único duelo de octavos de final en el que México ha salido victorioso.

A mis casi 30 años, puedo decir con firmeza que me ha tocado ver la mejor cara de México en Copas del Mundo. Quitando las 2 ocasiones en que fuimos anfitriones y alcanzamos los cuartos de final (1970 y 1986), las mejores actuaciones del “Tri” (con el perdón de Alex Lora) se han dado en los últimos 5 mundiales. Eso sí, la ronda de octavos de final pesa sobre mi generación –y más jóvenes- como si de una maldición se tratara.

Al igual que Scooby y Shaggy, huimos aterrorizados de ese espectro llamado “ronda de los 16”, una mala pesadilla que cada 4 años regresa para –cual sanguijuela- chuparnos la energía, el ánimo y la fe.

 Mi infancia quedó destruida un 5 de julio de 1994, cuando en penales no pudimos vencer a Bulgaria; mis temores púberes se acrecentaron luego de aquellos fallos tremebundos de Raúl Rodrigo Lara ante Alemania; mi único extraordinario de la prepa se lo achaco hasta hoy a Donovan y a Mc Bride; nunca lloré tanto de rabia como con aquel churro de Maxi Rodríguez; y por supuesto, después del error de Osorio (y del árbitro) el mundial pasado, uno pensaría que ante Holanda el próximo domingo tenemos que llegar pensando en “lo peor” para que, en caso de una eliminación, el golpe anímico no sea tan fuerte.

PERO…

A pesar de la mala eliminatoria, de que llegamos a Brasil gracias a los norteamericanos (no califiqué, me calificaroooon…), de que 7 personas distintas se sentaron en el banquillo del timonel en menos de 4 años; todo eso fue borrado en menos de 15 días, gracias a 3 soberbias actuaciones frente a equipos de los que se esperaba más. Ahora viene el mayor reto en la carrera de muchos de los 23 futbolistas que nos representan en la máxima justa del orbe, ganarle a un titán y claro favorito no sólo para avanzar, sino para levantar la copa.

¿Qué noto de distinto en esta selección? Que han sabido combinar la experiencia de jugadores con una larga trayectoria, aunado a esa mentalidad que tantos éxitos nos ha permitido conseguir a nivel juvenil en los últimos 10 años. Hoy en día no nos pesa la playera rival, no andamos haciendo cálculos ni dependiendo de terceros para conocer nuestro camino; hoy se ve un verdadero espíritu guerrero, se pelea ante iguales, si se gana se hará bien; si se pierde también se reconocerá la superioridad opositora.

¿Se le puede ganar a Holanda? Mi cabeza dice que no, que la capacidad individual de las estrellas neerlandesas es un factor clave si hablamos de desequilibrio; pero tampoco estamos ante un cuadro invencible: la juventud de la mayoría de los jugadores titulares en defensa y portería puede ser aprovechada a nuestro favor; cubrir a Arjen Robben es muy fácil: sólo hay que evitar que tome su perfil izquierdo, mientras el genio del Bayern München juegue con su pierna derecha, será inofensivo. A Van Persie no hay que dejarlo respirar, un milímetro que le des de ventaja y te vacuna…


Pero bueno, afortunadamente no soy yo el DT nacional, y se que Miguel Herrera trabajará a conciencia para explotar las virtudes propias y las carencias ajenas. Si a alguien le quedaban aún dudas sobre la capacidad como estratega del “Piojo”, que revise los cambios que hizo frente a Croacia. Supo mover sus piezas sin afectar con ello el vertiginoso ritmo con el que los alguna vez llamados “ratones verdes” (mote que, por cierto, bien valdría la pena enterrar para siempre, junto con frases como el “sí se puede” o “jugamos como nunca y perdimos como siempre) dominaban a los balcánicos.

Si hay algo que odio, es que para muchos aficionados la meta sea el famoso “quinto partido”. Me parece algo mediocre pues, si vas a disputar un campeonato (el que sea), la meta debe ser GANARLO, salir campeón. Pero, retomando el párrafo inicial de este absurdo texto, nunca he visto a mi selección jugarlo, y por eso deseo con más fervor que nunca verlos triunfar y acceder una fase que –al menos para quienes son de mi edad y para abajo- nunca hemos podido disfrutar.


No se que vaya a ocurrir el próximo domingo, no se que le depare a nuestros futbolistas y cuerpo técnico después de ello, lo único que tengo por seguro es que el domingo gritaré, apoyaré, sufriré y disfrutaré como pocas veces un partido de fútbol, pues a fin de cuentas serán 11 contra 11 y durante los 90 minutos que ruede la pelota, todo puede pasar. Después de todo, llevo 4 años esperando este partido.


¡¡¡Vamos México!!!