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viernes, 29 de mayo de 2015

EL ASCO LLAMADO “FIFA”


Por: Óscar Rubén Reyes Robles

Después de sentarme a ver con calma el relajito que traen en la FIFA, a mí me sigue molestando que nos quieran ver la cara diciéndonos que Joseph Blatter no tiene nada que ver en este asunto de corrupción por la que detuvieron a siete altos mandos, en varias confederaciones y dentro de la misma FIFA. 

Me parece ridículo que quieran hacer pasar ante la opinión pública que el encargado del organismo que rige al fútbol no sabía lo que ha estado pasando en los últimos 25 años. Sólo alguien que no tiene idea de todo lo que se ha visto a lo largo de la historia en la FIFA se puede tragar el cuento de que Blatter no sabía nada, o que jamás se dio cuenta de todo lo que pasaba al interior del organismo. 

Las elecciones de los mundiales de 2018 y 2022 estuvieron y siguen estando bajo sospechas de corrupción, también la asignación de la celebración de la Copa América el año que entra en EE.UU. donde se sospecha se desembolsaron 150 MDD en sobornos para diversos miembros de FIFA y de Concacaf y Conmebol. 

Es una verdadera porquería todo lo que pasa alrededor de este tema, donde quieren hacernos pensar que Blatter jamás ha sabido nada, el Sr. Presidente de la FIFA, pienso yo, no es estúpido; al contrario, tiene mucho que ver en estos temas, que no nos quieran vender humo. Quien piense que efectivamente no tiene nada que ver, que le de una revisada a todos los casos “raros” que se han sabido en FIFA para que vean que Blatter ha tenido mucho que ver. Ya lo dijo Diego Armando Maradona, “yo no manché la pelota, ellos (los involucrados) sí, desde hace mucho tiempo lo denuncié y nadie me hizo caso”. Cosa que el “Pelusa” cuando era DT de la Selección argentina denunció y efectivamente nadie hizo nada, al contrario, lo destituyeron de su cargo después de esta acusación. 

Si el Sr. Blatter tuviera un poco de dignidad, decencia y sentido común, habría presentado su renuncia para que la investigación que han empezado -no desde adentro de la FIFA, sino la justicia norteamericana; el FBI, la Interpol en cooperación con las autoridades suizas- fluya y no se vea entorpecida, pero eso es una fantasía que nuestros ojos jamás verán, este tipo de personas están enfermas de poder y jamás se querrán ir del puesto. Y abusados los dirigentes mexicanos, ¿coincidencia que esta semana Justino Compeán haya anunciado su salida de la Federación Mexicana de Fútbol? No lo creo, también saldrán salpicados algunos mexicanos en este asunto

 Mientras es una cosa o es otra, solo podemos ratificar la idea de que la FIFA es un asco.

viernes, 24 de octubre de 2014

Reyes del deporte

En su columna de esta semana, Óscar analiza con su tradicional ojo crítico a 2 personajes que pareciera disfrutan vivir en la polémica: Tomás Boy, quien protagonizó un bochornoso incidente el pasado sábado en las gradas del Estadio Jalisco; así como Carlos Vela y su ya desgastada novela de "me convocan a la Selección, pero no voy".

Por: Óscar Rubén Reyes Robles

TOMÁS BOY

El pasado sábado en el estadio Jalisco vimos un muy buen partido entre Atlas y Toluca, donde -acorde a su posición en la tabla- disfrutamos un juego a la altura de las expectativas; y en lugar de hablar de los golazos de Antonio Ríos o Isaac Brizuela, el error de Federico Vilar en el segundo tanto choricero, o del penal fallado por Atlas; tristemente tenemos que hablar de un hecho totalmente bochornoso y condenable, que no puede volver a ocurrir en ningún estadio de la Liga MX –o del mundo-, condenamos enérgicamente la violencia en la tribuna entre aficionados, en la cancha entre protagonistas del juego, de aficionados contra policías, pero que sea entre un protagonista del juego como Tomás Boy y un aficionado creo que es totalmente reprobable.

Todo comenzó cuando Tomás Boy, al estar suspendido, en lugar de irse a un palco se fue a la zona VIP del estadio Jalisco, donde al terminar el encuentro; el DT rojinegro se disponía a abandonar las gradas cuando un aficionado lo encaró y lo insultó, a lo que “El Jefe” contestó con un puñetazo a la cara.

¿Y qué dijeron los involucrados? En entrevista el aficionado comentó, “nosotros pagamos un boleto que es muy caro y tenemos derecho de manifestarnos si estamos en desacuerdo con lo que pasa en la cancha”; Por su parte Tomás Boy dijo: “me insultó y soy ser humano, entonces reaccioné, el juego ya había terminado y en la tribuna somos iguales”.

¿Neta? ¿En serio pensamos así en México? Con razón no avanzamos como quisiéramos en cosas más importantes que el fútbol por mentalidades como las de estos dos personajes; en primer lugar -y conociendo la personalidad explosiva de Tomás Boy- la directiva de Atlas debió mandarlo o exigirle que fuera a un palco para evitar precisamente lo que sucedió; en segundo lugar no puedes decir como aficionado que, como pagas un boleto tienes derecho a decir lo que quieras, una cosa es como aficionado apretar, exigir, abuchear, gritar y decirle lo que quieras a jugadores y DT, pero de eso a que se insulte a alguien, sea cual sea el puesto o sea quien sea dentro y fuera de un estadio de fútbol hay un trecho muy grande; en tercer lugar, sí, estaba enojado Boy, salió “caliente” pero no por el hecho de que se haya terminado el partido puedes reaccionar golpeando a un aficionado, independientemente si fue una reacción impulsiva debe de imperar la cordura y la imagen de figura pública con la que cuenta siendo DT de un equipo de primera división.

Al parecer este tema quedará en una simple multa por parte del club a Tomás Boy y sin demanda por parte del aficionado, ya que en días pasados se presentó en las instalaciones del Club e hicieron las paces, pero no es posible que sean tolerados estos actos y se juzguen tan a la ligera, según el reglamento de la Comisión Disciplinaria en su artículo 33, la sanción sería suspender de 10 a 12 partidos o una multa de hasta 450 salarios mínimos, que en mi opinión sigue siendo muy laxa; ¿por qué? "no seas amargado, ya lo sancionaron"; me podrían decir algunos... Pues porque a Rubén Omar Romano en Santos hace algunos torneos lo corrieron por “pintarle dedo” a un sector de la afición. ¿No se supone que lo más importante para un equipo es su afición? 

CARLOS VELA

Les juro y les prometo que es la primera y última vez que hablaré de Carlos Vela porque ya es un tema que cansa, a menos que venga a la Selección y sea ese crack que dicen que es y que por eso le están rogando tanto para que venga a vestir la camiseta del Tricolor.

Nadie discute su gran calidad como jugador, pero NADIE tiene porque tener trato preferencial, nadie entiende y no son muy claras las razones por las que se niega a venir pero no ha sido una, no han sido dos, no han sido tres, han sido más de cinco ocasiones las que se ha negado a jugar para la Selección; no jugó Juegos Olímpicos ni el Mundial, si esos dos torneos no lo motivan para vestir la camiseta nacional, ¿qué nos hace pensar que dos simples partidos amistosos de fecha FIFA lo motivarán? 

Eso sí, Carlos Vela ha sido coherente en sus declaraciones y acciones de no querer jugar con la Selección, siempre su respuesta es que no se siente con el suficiente nivel para estar en el combinado nacional, pero ¿porque cada DT que llega al banquillo quiere volver a llamarlo? Sí, es un buen jugador pero seamos honestos, con Carlos Vela o sin Carlos Vela el resultado en un mundial para México sería el mismo, no es un jugador que por sí solo pueda cambiar el rumbo de un partido.

Se le hará el último llamado –según dijo Miguel Herrera- y ahora sí es el último –según dijo el “Piojo”- y que si se niega no lo volverán a tomar en cuenta, ¡Ajá! Ya he escuchado muchas veces lo mismo y siguen viéndole la cara a “la hiena”, si acepta la convocatoria para los partidos contra Holanda y Bielorrusia yo espero que lo haga porque está totalmente comprometido y tiene ganas de dejar todo en la cancha por su país, como aquél chavo menor de 17 años lo hizo en Perú, pero si no la acepta que no se vuelva a hablar de él, es un tema que ya es tedioso y enfadoso.

sábado, 11 de octubre de 2014

¿Qué sigue, Chivas?

REYES DEL DEPORTE

Por: Óscar Rubén Reyes Robles

¿QUÉ SIGUE, CHIVAS?

La semana pasada, Juan Francisco Palencia renunció a la Dirección Deportiva del Guadalajara; no es sorpresivo que se vaya el "gatillero", quien se une a una lista de varias personalidades que han pasado por ese puesto; lo que sorprende es que aún con el problema del descenso encima las decisiones sigan siendo erróneas en Chivas y no sólo con la salida de Palencia, sino desde el inicio de la temporada con la conformación del plantel y con la llegada de Carlos Bustos, quien después del partido ante Toluca renunció y que no pudo ser el técnico que el Rebaño esperaba, aunque eso no quita su excelente calidad como DT que mostró en Morelia; el problema del Guadalajara va más allá de los nombres en el banquillo, en la cancha o detrás de un escritorio.

El problema del Guadalajara tiene nombre y apellido; Jorge Vergara y Angélica Fuentes, han hecho lo que han querido con Chivas; claro, comercialmente es una marca muy lucrativa y han sabido posicionarla, pero en la cancha están echando a la basura más de 100 años de historia.

Vayamos un poco hacia atrás…

El último título del Rebaño llegó el 10 de diciembre del 2006.

Jorge Vergara contrajo matrimonio en mayo de 2008 y después de eso, sólo ha tenido un logro en el terreno de juego que fue llegar a la final de Copa Libertadores en 2010 que perdió con Internacional de Porto Alegre, ¿y luego? Siempre ha sido visceral Jorge Vergara, y nunca ha tenido paciencia con los técnicos, pero a pesar de eso cuando había un cambio de técnico generalmente funcionaba (aunque por un tiempo únicamente), pero esta fórmula de la mano dura, de los cambios radicales se ha ido desgastando hasta llegar al punto de ya no funcionar, han pasado infinidad de técnicos con diferentes ideologías y estilos de juego pero ahora ya nadie puede con la presión interna y mediática que hay en Chivas.

Si le sumamos la gran cantidad de problemas extra cancha que existen alrededor del equipo, como el penoso tema de Ricardo La Volpe con la podóloga o las fiestas de Marco Fabián, o la puntada que el técnico interino, Ramón Morales se aventó de señalar al final del Clásico tapatío que Ángel Reyna no corría y por eso lo sacó; creo que en ese momento señalar a un solo jugador está totalmente fuera de lugar; que si a Jorge Vergara le gusta hacer viajes caros y no invertir en refuerzos de calidad, que si los holandeses fueron una mala inversión, en fin, cantidad de cosas por el estilo; creo que todo esto saldría sobrando si el Señor Vergara hiciera un análisis de su equipo y en primer lugar viera que él no sabe de fútbol y se rodeara de gente que realmente sepa, pero que sobre todo sea gente que la dejen trabajar en un proyecto, olvídense de uno a largo plazo, en un año bien trabajado la crisis del Guadalajara podría disminuir considerablemente; pero precisamente hay dos palabras que en Chivas se desconocen: PROYECTO y PACIENCIA.

Llegaron –o más bien regresaron- los hermanos De La Torre, Néstor y José Manuel; quienes a palabras de Jorge Vergara fueron la fórmula de éxito que los llevó a su último campeonato y que con más experiencia por eso los hacía regresar, entonces si eran una fórmula de éxito, ¿por qué los dejaste ir en un inicio? Para mí, lo que tiene un valor enorme es que los De La Torre, pusieron a Chivas por encima de sus diferencias con Jorge Vergara y aceptaron el reto de sacar a Chivas del hoyo en el que está metido.

Ya no tiene margen de error el Rebaño, se tiene que hacer algo de fondo, algo radical porque depender solo de que la U de G siga sin sumar puntos y tomarlo como seguro de vida puede ser un auténtico suicidio.

¿Qué sigue Chivas? ¿Descender y terminar de pisotear tu historia? ¿Seguir jugando basura y vivir de las glorias del campeonísimo?

Eres más que pelear en la parte baja de la tabla del descenso, eres más que un dueño terco y que no quiere invertir en refuerzos, eres más que un simple equipo, eres el único equipo que juega solo con mexicanos y el orgullo de la llamada afición más importante de México.


Por el bien del fútbol mexicano tienes que reaccionar; porque al fútbol mexicano, al aficionado al fútbol y a tu archirrival el América, les hace falta que estés bien para que el torneo mexicano sea mucho más atractivo.

jueves, 2 de octubre de 2014

El 2 de octubre no debe olvidarse


Un día como hoy, pero hace 10 años, el fútbol mexicano vivió una de las sacudidas más emocionantes de su historia, pues una generación de chavos menores de 17 años, sin muchos reflectores encima, logró coronarse campeona del mundo ante el siempre peligroso combinado de Brasil. 

De aquella gloriosa generación de "niños héroes", destacan los nombres de Carlos Vela (hoy en la Real Sociedad), Giovani Dos Santos (con el LA Galaxy) y Héctor Moreno (PSV) como las figuras con mayor proyección de esta generación; además de gente que ha vivido momentos destacados en la liga y han podido afianzar una carrera digna, como Édgar Andrade, "Paleta" Esqueda, Adrián Aldrete, Efraín Juárez, Omar Esparza y el "Pato" Araujo; mientras que otros terminaron por brillar un tiempo para luego apagarse (Ever Guzmán, César Villaluz, "Torito" Silva).

Y, a pesar que no todos corrieron con la misma suerte y fortuna en sus carreras, me parece importante destacar la hazaña de estos muchachos y de su entrenador, Jesús Ramírez, quienes nos demostraron que un cambio de mentalidad, un esfuerzo colectivo y una meta clara son factores determinantes para alcanzar el éxito en cualquier actividad. 

¡Que vengan muchas generaciones más con este "chip" ganador! Y que esta gloriosa generación sub-17 de Perú 2005 siga siendo el referente y la medida para todos los niños y jóvenes que mantienen vivo el sueño de jugar algún día en Primera y representar a México en competencias internacionales. Porque hoy, a una década de aquel maravilloso 2 de octubre, en donde pudimos ver a nuestros compatriotas alzar en lo más alto el trofeo de campeones, seguimos emocionándonos con aquel recuerdo, esperando que las alegrías se trasladen a todas las categorías de la Selección Nacional, como ya lo hicieron en su momento las generaciones Sub 17 del 2011 (campeones) y 2013 (subcampeones); así como la selección que participó en los Juegos Olímpicos de Londres 2012

Que así suceda.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Cuando el tirano bicéfalo sangró



Por: Juan Francisco Santoyo y Óscar Rubén Reyes Robles


En septiembre de este año tuve la oportunidad de visitar Italia y Francia por un par de semanas. A la par de la expectativas que como turista suele tenerse de dos naciones con tanta historia, cultura y arte; tenía un interés muy particular por vivir el fútbol en latitudes exitosas y con ligas de mucho prestigio.

Triste fue ver que esa expectativa terminó muy rápido. Apenas en el taxi del aeropuerto al hotel, el chofer me aconsejaba no ir a un partido en el Olímpico de Roma, pues hay mucha violencia. Luego el recepcionista del hotel, tras enseñarme un par de frases en italiano (que no puedo reproducir en este espacio) me dijo que no pasaban fútbol por tele abierta, todo era por Sky... y sí, vi los comerciales en donde dicha empresa se jacta de su monopolio: Serie A, Serie B, Liga Española, Bundesliga, Liga Inglesa, Ligue 1, Champions, Europa League y Mundial, sólo por SKY. si tenías suerte podías cachar en la madrugada algún partido de la serie C1 o algún encuentro repetido de la jornada anterior, pero nada más. Por suerte estaba la Euro femenil de volleyball... unas por otras.


El colmo fue cuando llegamos a Florencia. Ese día Italia jugaba ante Bulgaria en Palermo; y con una victoria los azzurri aseguraban su presencia en Brasil 2014. No pude creer el trabajo que me costó encontrar un bar en donde estuvieran pasando el partido; parecía que a nadie (salvo a mí) le interesaba el pase mundialista de una selección 4 veces campeona del mundo. Y finalmente, en un bar semi-vacío (donde la única parroquiana era la esposa del dueño, la cual roncaba sobre la mesa contigua) un mexicano gritó el gol de Gilardino que significó el sello n. XVIII en el palmarés mundialista de aquellos que llaman Calcio al deporte de las patadas.
Estadio Artemio Franchi, Florencia.
Como me dijo después un vendedor ambulante, "Los problemas de amaño y sobornos de partidos; la exclusividad de Sky y la violencia en los estadios han matado al espectáculo del fútbol aquí y en muchas partes de Europa. Hoy es un artículo de lujo que muchos, con la crisis que se vive, no son ya capaces de mantener".

¿Y a que viene toda esta reseña de un viaje de hace 3 meses?

Esta semana los comentaristas de Televisa han levantado la voz en torno a la transmisión del partido de ida de la final del fútbol mexicano; la cual será por un canal de TV de paga (Fox Sports).

Qué rápida es esta empresa para alzar la voz cuando la competencia los perjudica, pero ¿y el aficionado? ¿Ya se les olvidó acaso que ellos fueron los principales beneficiados de ceder hasta 3 partidos de cada jornada en exclusiva por Sky? ¿No recuerdan que ellos suelen bloquear las transmisiones de los partidos de local de los equipos en sus propias ciudades? ¿Acaso no limitan al equipo que asciende a ocupar el lugar vacante que dejó en alguna de las 2 televisoras el descendido?

Es patético cómo ahora sí los comentaristas, particularmente de Televisa (Javier Alarcón, Daniel Rentería entre otros) se arropan con la bandera de que "el público tiene derecho a ver el fútbol por tele abierta", ¿En serio? ¿Y cuando Rayados de Monterrey se les rebeló en el 2010 y varios de sus partidos no fueron transmitidos, qué? Ahí si nadie de ustedes se quejó, porque los que perdían dinero eran ellos, no ustedes.

Todo lo anterior aunado a que desde algunas ediciones la Copa del Mundo en su totalidad es transmitida por SKY y solo nos dejan los partidos importantes más los de la Selección Mexicana por televisión abierta, cuando allá en el ya lejano 2002 los partidos de Corea y Japón 2002 eran transmitidos por CNI canal 40. ¿Tú? Tú, Javier Alarcón, ¿quieres que alguien haga algo que a ti ni siquiera te pasa por la mente hacer? Por favor, ¡dejémonos de hipocresías! No puedes pedir que una empresa que hizo su contrato con otras empresas diferentes a las de la televisión abierta en México cambien su logística para transmisiones de la final cuando hace año y medio que ascendió “la fiera” ni Televisa ni Tv Azteca accedieron a las condiciones que pedía la directiva esmeralda. Me da risa tanto cinismo, ahora sí que alguien con el dinero suficiente para no caer ante el poder de Televisa llegó al fútbol mexicano y no accede a sus peticiones y se ponen “moralistas”.


Es triste ver que en el fútbol -y en muchas otras áreas- las televisoras cuentan con un poder excesivo. Escogen los horarios de juego de los equipos, muchas veces incluso en contra de la historia o de la integridad física del jugador; son dueños de más de un club de forma simultánea (aunque FIFA se hace de la vista gorda al respecto); tienen un pacto de gañanes caballeros que ha terminado de golpe con cientos y cientos de carreras... ¿Por qué no alzaron así la voz cuando las mudanzas de La Piedad o San Luis, si les preocupa tanto el aficionado? Ellos mandan y dejan fuera de la jugada a quien no se alinee con ellos, ¿pero qué pasa cuando ellos pierden? Ahí sí se sienten incómodos y alzan la voz.

¿Cuánto tiempo dejaremos que el tirano de dos cabezas se mantenga en el poder? Aplaudo la decisión de la directiva de León por no doblegarse y por mantener los acuerdos firmados desde hace año y medio, cuando la Fiera dejo el Ascenso y regresó a Primera. Se sabía desde un principio que esto podría pasar; y la verdad, aunque me duele que muchos aficionados no podrán ver a su equipo por no tener acceso a la televisión de paga o al internet; celebro que hoy en día se tengan más de dos opciones para ver nuestro fútbol... prefiero verlo por ESPN o Fox (aunque sus narradores no me parezcan siempre los mejores) antes que por ese circo de escándalo, merolicos endiosados y adulación desabrida que es la transmisión de un partido por televisión abierta.

Por ello repruebo que Emilio Azcárraga de nueva cuenta utilice los espacios de su cadena para gritar a los 4 vientos que "la gente merece ver la final por tele abierta"; cuando su empresa fue la primera que cerró los partidos de muchos equipos, bloqueando la señal de los juegos de local en las ciudades sede (¿Cuántos años lleva el Atlante siendo transmitido por Sky?); que impuso horarios a su conveniencia, que ha hecho tanto daño al fútbol mexicano desde los escritorios.


Si quieren seguir reclamando el hecho de que León va por TV de paga e internet; me parece justo que tanto TELEVISA o TV AZTECA antes de eso:
  • Liberen las señales de los partidos en exclusiva.
  • Que den mayor libertad a los equipos para escoger con quién serán transmitidos, así como los horarios más adecuados a los intereses del club.
  • Que regresen a transmitir al menos alguno de los partidos del Ascenso; Tv Azteca lo hacía por allá de 1996, me acuerdo que me tocó ver partidos del Marte, Yucatán, Acapulco, Atlético Hidalgo y Pachuca por su señal.
  • Que el Atlante deje de ser transmitido en exclusiva por Sky.
  • Que la gente de muchas ciudades (Monterrey, por ejemplo) deje de necesitar contratar un "pago por evento" para ver los partidos de su equipo.
  • Que abran la señal de los partidos de local de los equipos de la ciudad.
  • Que abran la señal del mundial para la televisión abierta (así le hicieron en Brasil durante la Copa del Mundo pasada).


De lo contrario, me parece que tarde que temprano la gente se cansará de la podredumbre, la corrupción, el acaparamiento excesivo y los pésimos manejos de su deporte favorito, por lo que terminará emigrando a algo más. ¿Les gustó el panorama que retraté en el principio de esta editorial? Yo se que no es nada halagador, pero la ambición y codicia desmedidas parecieran encaminarnos en ese rumbo. Pero bueno, siempre nos quedará el volleyball femenil... eso si no se vuelve un gran negocio y al rato también -como todo lo demás- sea transmitido en exclusiva por Sky. Qué pena que estemos hablando de esto el día que se juega una final de fútbol, de verdad.

miércoles, 8 de agosto de 2012

No hay sueño imposible...

El último gran objetivo: la presea dorada.
Hace algún tiempo, toda una generación crecimos con una caricatura que nos ayudó a fomentar nuestra pasión por el fútbol. Bajo el eufemístico nombre de “Supercampeones” (el nombre original es “Captain Tsubasa”), dicha serie animada nos narra las aventuras de Oliver, un chico con una habilidad excepcional para jugar, quien recorre diversos campos, luchando en diversos torneos, todos llenos de experiencias nuevas: de las polvorientas canchas de Nankatsu, pasando por el empastado del colegio Niupi hasta llegar a jugar una Copa del Mundo juvenil; Oliver y sus amigos viven una historia llena de retos, momentos difíciles y rivales complicados; pero al final deja una lección de amistad, espíritu de equipo y de fijarse objetivos… para alcanzarlos. 


¿Quién iba a decir que la ilusión de unos sería la realidad de otros? 

Cuando la serie comenzó a ser transmitida en Japón, el gobierno y la asociación de fútbol de dicho país vieron una oportunidad única para fomentar el gusto por el deporte –y en particular del fútbol- entre la niñez; con la mente pensando en que en un futuro pudieran convertirse en una potencia. Es más, de cara al mundial que organizaron junto con Corea del Sur en el 2002, se creó un anime especial para celebrar dicha competición. El éxito de esta serie no sólo fue a nivel local, ya que su fama llegó a tierras tan lejanas –para ellos, obvio- como España y México. Si bien el fútbol muchas veces pasó a ser un factor secundario, ya sea por las historias de los personajes, las lecciones dentro y fuera del terreno de juego o las relaciones interpersonales, siempre fue el hilo conductor de la serie; todo giraba alrededor de un objeto redondo y que siempre que cruzaba una línea de gol era al mismo tiempo fuente de alegría y tristeza. Y como muchos otros niños de esa época, aprendí a querer al fútbol no sólo por lo que es, sino por lo que te permite ser y creer. 

Por otro lado… 

Desde que tengo uso de razón, México había sido un eterno “ya merito”, el país de la calidad auto-negada, la tierra de los héroes sacrificados y anónimos que siempre fallaban en sus intentos por alcanzar la gloria. Del recuerdo de “no falles Borja” al “sí se puede”, mis ojos infantiles fueron creciendo (a la par del desarrollo de Oliver, Tom, Benji y Kyuga) con 'Zague' acostado en la línea de meta noruega y Jorge Rodríguez entregándole un penal a Mihailov; con un Jorge Campos batido en el suelo por un jugador belga que hoy nadie recuerda y con un “Matador” al que le dio miedo terminar con su víctima cuando estuvo a su merced; con Landon Donovan celebrando en un partido que todos dábamos por ganado; con la impotencia de Oswaldo tras el tiro preciso de Maxi, o con un “Bofo” trotando despreocupado por tierras sudafricanas. Panorama negro y desolador, ¿no? 

Para quienes no lo vivieron, aquí el recuerdo de una de las tantas tardes trágicas del "Tri".

Y sin embargo, un día algo cambió. Cuando nadie daba un peso por los mundiales juveniles en este país (y quien les diga que ya conocía a Gio, Vela, Esparza o Guzmán antes del inicio de Perú 2005, miente), unos chamacos sin cadenas mentales ni miedos heredados nos mostraron el camino a seguir. De nada importó que ante ellos estuvieran equipos tan fuertes como Holanda o Brasil, al final la confianza en sus habilidades y el deseo ferviente de triunfar los colocaron donde muchos pensábamos que sólo en sueños podría ser posible: En un podio, celebrando la obtención de un título. Dicen que hay que escuchar a nuestros mayores, que ellos son la voz de la experiencia… Para el fútbol mexicano ha sido al revés. 

A partir de ahí, el sueño se volvió una necesidad; nos habíamos convertido, sin saber, en adictos… pero no de esos adictos que necesitan jeringas o paraísos artificiales, sino triunfos, victorias, gloria. Recibimos una nueva dosis de felicidad hace apenas un año, y poco a poco hemos tenido nuestras dosis repartidas en cantidades cada vez mayores.

Los héroes del 2005...
Las nuevas generaciones nos han enseñado cómo derrumbar murallas, como sondear peligros y, lo que es mejor, cómo y con qué enfrentarlos. Han sido ellos, libres de despojos y resquicios de vicios de antaño quienes han venido a cazar fantasmas, cambiar paradigmas y recordarnos con hechos que “imposible, sólo eludir la muerte”. Son ellos, sin tantos malos recuerdos en su memoria, quienes han venido a limpiar y relucir algo que pensamos quedaría empolvado para siempre: nuestros sueños, nuestras metas. 

...y los del 2011.
Trabajo, constancia, superación, hambre de triunfo son sólo algunas de las muchas cualidades que cualquiera debe poseer si quiere aspirar al triunfo. La paciencia y muchas veces el transcurrir de los años antes de ver resultados tangibles hacen que la desesperación nos gane, y ante el primer descalabro nos desalentemos. A veces hace falta recordar que ante todo, el deporte no es más que un juego, y si mantenemos vivo al niño interior, estaremos quizá más cerca de entender su esencia, y por ende, de ganar. Es por ello que el ingreso a una final olímpica debe celebrarse en todo lo alto: no sólo se termina con la sequía, sino que además se confirma que el futuro del balompié en México está en buenas manos... perdón, pies. Si de algo estoy seguro, es que los niños que hoy aprenden a jugar fútbol ya no tienen en sus mentes cachirules, derrotas “honrosas”, “aztecazos”, penales malditos ni eliminaciones en primera ronda; ellos ya traen en su sistema ese gen ganador y una historia renovada, libre de telarañas y monstruos; después de todo, en sus cortas vidas ya han visto más campeonatos de los que Fernando Marcos jamás soñó. 

Dudo mucho que una simple caricatura sea el detonante de todo. Lo que sí nadie me quita de la cabeza es que dicha serie, que quiso utilizarse como catalizador de pasiones quizá tuvo un efecto positivo en quienes ayer fueron los verdugos de sus creadores (porque no digan que Peralta no emula a Kyuga, o Efraín Cortés a alguno de los Gemelos Koriotto). Quizá no realizan jugadas imposibles y ajenas a las leyes de la física, pero si alcanzaron lo que para la mentalidad mexicana era impensable. Curioso como el sueño de unos lo plasman otros. Como reza el viejo dicho: “nadie sabe para quien trabaja.”

miércoles, 5 de octubre de 2011

La regla número 1


El otro día, al ver un partido de la “Concachampions”, escuché a uno de los comentaristas preguntarle a Mario Carrillo acerca del cómo lograr que brillaran un par de jugadores talentosos (omito nombres para no quemar a nadie) que simplemente no aparecían en el terreno de juego. Él comentó que era una pregunta larga y difícil de responder, por lo que la interrogante quedó ahí, en el aire.

Después de reflexionar acerca de ello, llegué a varias conclusiones. De entrada, creo que en esta época el fútbol es mucho más que un deporte: es un espectáculo, es un sentimiento, es un signo tanto de unión como de división; es un negocio, es un trabajo, es una expectativa que puede tanto unir naciones, como ponerlas en guerra. Los altos salarios, los lujos, las mujeres, la fama, el reconocimiento, la idolatría y todo lo que rodea a aquellos que triunfan en este juego han modificado la conducta de quienes lo practican a nivel profesional, y muchas veces desvían, incluso, las metas originales que dicha actividad recreativa plantea.

Lo remarqué arriba, y hago hincapié en algo que es tan simple, que muchas veces olvidamos o pasamos por alto: el fútbol es, ante todo, un JUEGO. Su esencia es sencilla, como lo es su ejecución. Si revisamos el diccionario, nos encontramos con las siguientes definiciones:

Juego:
1. m. Acción y efecto de jugar.
2. m. Ejercicio recreativo sometido a reglas, y en el cual se gana o se pierde.

Deporte:
1. m. Actividad física, ejercida como juego o competición, cuya práctica supone entrenamiento y sujeción a normas.
2. m. Recreación, pasatiempo, placer, diversión o ejercicio físico, por lo común al aire libre.

Por lo que podemos concluir que el juego y los deportes son actividades lúdicas y de competencia, donde siempre habrá un ganador y un perdedor, en donde también hay reglas qué contemplar y cuya finalidad es la de divertirse, ejercitarse y convivir. Viéndolo así, el fútbol es una cosa bastante sencilla, tanto que cualquiera puede practicarlo. Y es ese el meollo del asunto: el fútbol divierte, entretiene, enseña; se socializa y se aviva el espíritu de la noble competencia… Claro, todo eso suena muy bien en palabras, pero habrá que ver si realmente es así en la vida real.

Existe un concepto que se usa mucho a la hora de buscar o elegir un trabajo: “Haz lo que te gusta”. Hoy en día veo a muchos jugadores profesionales, y siento que no están disfrutando lo que hacen. Algunos de ellos tienen cualidades increíbles, tienen ‘madera’ para ser cracks, pero simplemente no la sacan a relucir, o lo hacen a cuentagotas. Así como el oficinista que detesta su trabajo pero sobrelleva la rutina, veo que a algunos futbolistas les pesa el serlo. Y en parte los entiendo: Millones pueden portar con orgullo una playera y sentir pasión por determinados colores, pero al final son sólo 11 quienes tienen en sus hombros –en sus pies, mejor dicho- la responsabilidad de ganar. No ha de ser fácil el tratar de divertirte cuando sabes que esas cámaras que están fuera del campo están siguiendo cada uno de tus movimientos, y tanto pueden inmortalizarte como también pueden magnificar cualquier error que cometas. Sin embargo, habría que hacer un ejercicio de reflexión y preguntarse si realmente se está ahí por el juego mismo o por los beneficios, lujos y tratos VIP que el ser estrella del fútbol conlleva.

No se trata de juzgar ni de criticar, pero me parece que todo futbolista que tenga el privilegio –y digo ‘privilegio’ porque unos cuantos ocupan el lugar con el que miles, millones sólo pueden soñar- de pisar las mejoras canchas del orbe, vestir los uniformes más comprados y jugar en los escenarios más importantes no debe ser factor para evitar divertirse; después de todo, ellos pueden afirmar que son lo bastante inteligentes, hábiles y trabajadores para estar en el lugar que están. Seguramente, al igual que todos nosotros, comenzaron pateando latas vacías, jugando con pelotas hechas de trapo y anotando goles entre un par de piedras mal acomodadas en un campo polvoso; también rompieron vidrios y jarrones, abollaron carros y dejaron escapar algún canario al abrir su jaula de un balonazo.

¿Cómo hacerle, pues, para que los jugadores hábiles pero displicentes muestren su real nivel, y aparezcan en los momentos más importantes? Me parece algo sencillo: recordándoles por qué se enamoraron de este juego; trayendo a la memoria sus primeras pelotas, sus primeros goles, sus primeros amigos con los que jugaron “retas”, “coladeras” o “cascaritas”. No he tenido la oportunidad, pero si algún día se me da el dirigir a un equipo de fútbol, sea cual sea su nivel, lo primero que les enseñaría a los chavos sería a divertirse, a disfrutar del juego, a gozar del correr tras el balón y de sentir la gran felicidad de anotar un gol, no importando si es en una final de Copa del Mundo, en la portería sur del Maracaná o en cualquier cancha de fútbol 7. Ese niño interior, que no hace sino disfrutar y divertirse, debe ser el mismo que patee un penal decisivo en una final de Champions League, que califique a su nación a un mundial o que logre un ascenso a Primera División. Si uno no se divierte jugando al fútbol, lo demás será inútil e innecesario.