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martes, 23 de julio de 2013

Naturalizados: ¿solución, problema o consecuencia?


En un país tan patriotero patriota como el nuestro, hablar de los famosos "naturalizados" es un terreno escabroso. Un debate atizado (con saña) por los medios que divide a la opinión pública futbolera como pocos; y si bien en Fútbol sin Compromisos hemos tratado de mantenernos a raya en esta discusión, hoy quisiera hacer un paréntesis y ahondar un poco en ello.

A manera personal, quiero empezar diciendo que yo no soy precisamente fan de convocar naturalizados a la Selección. No porque no sean "mexicanos por nacimiento", porque "el acta firmada no representa el sentimiento del corazón" ni cursilerías similares. Yo no estoy de acuerdo por los siguientes puntos:

  • Me parece inverosímil que en un país con más de 120 millones de habitantes, 80 de los cuales son aficionados confesos a ver y jugar fútbol, no podamos encontrar 25 o 30 elementos de la más alta calidad.
  • El punto anterior parte de un fenómeno que pareciera ser una marca indeleble en todos los aspectos del mexicano: la corrupción. Me da mucho coraje que a Primera no lleguen los mejores de barrio y del llano; sino los sobrinos, los ahijados y los recomendados de quienes manejan esta gran industria. Eso sin contar, por supuesto, que en todos los niveles profesionales no faltan los "promotores buitres" (te prometen el cielo y las estrellas y sólo te quitan tu dinero) y los famosos "derechos de piso" (entrenadores que cobran cuota a sus jugadores para jugar, dejarlos entrenar o simplemente ser parte del primer equipo, aunque no jueguen ni un minuto). Y sabemos que al que se rebela o alza la voz siempre correrá el riesgo de ser lastimado "accidentalmente" y terminar su joven carrera entre fracturas, médicos y cuentas de hospital.
  • Si al punto anterior le sumamos que los esquemas de fuerzas básicas en México (salvo honrosas excepciones) suelen ser poco productivos, pues nos encontramos con una fuerza joven debilitada, en donde pocos jóvenes podrán madurar a tiempo y encontrarle el ritmo a una liga en donde predominan los jugadores de experiencia. De los que llegan a Primera, ¿cuántos se mantienen y logran establecer una carrera brillante o al menos decente? muchos menos de los que nos gustaría. 

Y antes que salgan con los argumentos de "Mira los ejemplos de Francia y Alemania" hay que aclarar un par de cosas:

Thierry Henry nació en la isla de Guadalupe.
1. Francia tuvo -y a la fecha tiene- muchos territorios ultramarinos y mantiene estrechas relaciones con sus ex colonias, por lo que ellos pueden darse el lujo de utilizar gente de Argelia, Guadalupe y Martinica (por ejemplo) como si fueran franceses, porque para efectos migratorios y de pasaporte sus habitantes lo son.

2. Alemania, al igual que Suiza y otros países europeos tienen una demografía orientada hacia la población adulta y de la tercera edad (a diferencia de México, que tiene un población eminentemente joven) por lo que, ante la falta de jóvenes la naturalización se presenta como una solución; además que las extensas migraciones de África y Turquía (en el caso concreto de los teutones) han desembocado en comunidades muy numerosas de estos pueblos en dichos países, por lo que son aceptados -no sin vicisitudes por parte de las minorías supremacistas- como ciudadanos de la tierra que les brinda una nueva oportunidad.

Si fuéramos como Suiza, un país con 8 millones de habitantes en donde la mayoría son adultos y ancianos, se entiende; pero repito, con 80 millones de cracks en potencia jugando retas, coladeras y gol-gana con latas vacías, me da coraje tener que rogarle a un sudamericano que defienda nuestra playera mientras el talento se queda en las calles y en las canchas amateur; me parece un triste desperdicio de muchísimo material humano.

Guillermo Franco, nuestro "villano favorito"
Me ha tocado ver jugar con el Tri a Gabriel Caballero, a Sinha, a Guillermo Franco, a Leandro, a Lucas Ayala, a Matías Vuoso y a Damián Álvarez. Siendo sincero, ninguno aportó algo diferente y ninguno brilló ni tuvo un paso digno de ser recordado con la Selección. Si bien dicen muchos que "los naturalizados deben de marcar punto y aparte y un nivel superior al de cualquier mexicano", yo no creo que ninguno de los anteriormente mencionados haya logrado cumplirlo.

Ahora, que no se me malinterprete: Ellos son mexicanos, así firmaron y así juraron, y como tal se les debe de tratar, con los mismo derechos y obligaciones que nosotros. Me parece que el tema ha sido abordado de manera muy poco objetiva en todos los medios, más buscando hacer polémica y levantar ratings que en realidad buscar un diálogo profundo y que abarque este tema no como una problemática, sino como un reflejo y una consecuencia más de los pésimos manejos federativos que tenemos y que hemos arrastrado de mucho tiempo atrás.

Algo nos tiene que quedar muy claro a todos: uno o dos jugadores naturalizados no van a ser la salvación: con ellos no se garantiza en automático el mediocre objetivo del quinto partido ni ganar una Confederaciones; pero tampoco serán los responsables únicos de un fracaso estrepitoso.

Si los naturalizados lo hacen por amor al país o por mera conveniencia sólo ellos lo sabrán (y quedará para su conciencia el juzgar esa decisión); yo por lo pronto no los convocaría, antes habría que sacar toda la suciedad e inmundicia que no permite que el talento real llegue a niveles profesionales; pero es algo que llevará tiempo, dinero, un gran esfuerzo y las cabezas de muchas personas bien posicionadas y aferradas a sus puestos. Además yo no soy el entrenador nacional, así que ultimadamente es decisión de él el llamarlos o no; como aficionados no nos queda más que apoyar a cualquier convocado y esperar que las cosas mejoren, que no se nos olvide que a nivel selección hay muchos problemas más urgentes que si un par de argentinos ahora pueden vestirse y jugar como mexicanos. 

De ser convocados, sólo les diré: "¡Bienvenidos!"