En
un país tan patriotero patriota como el nuestro, hablar de los famosos
"naturalizados" es un terreno escabroso. Un debate atizado (con saña)
por los medios que divide a la opinión pública futbolera como pocos; y si bien
en Fútbol sin Compromisos hemos tratado de mantenernos a raya en esta
discusión, hoy quisiera hacer un paréntesis y ahondar un poco en ello.
A
manera personal, quiero empezar diciendo que yo no soy precisamente fan de
convocar naturalizados a la Selección. No porque no sean "mexicanos por nacimiento", porque
"el acta firmada no representa el
sentimiento del corazón" ni cursilerías similares. Yo no estoy de acuerdo por los siguientes
puntos:
- Me parece inverosímil que en un país con más de 120 millones de habitantes, 80 de los cuales son aficionados confesos a ver y jugar fútbol, no podamos encontrar 25 o 30 elementos de la más alta calidad.
- El punto anterior parte de un fenómeno que pareciera ser una marca indeleble en todos los aspectos del mexicano: la corrupción. Me da mucho coraje que a Primera no lleguen los mejores de barrio y del llano; sino los sobrinos, los ahijados y los recomendados de quienes manejan esta gran industria. Eso sin contar, por supuesto, que en todos los niveles profesionales no faltan los "promotores buitres" (te prometen el cielo y las estrellas y sólo te quitan tu dinero) y los famosos "derechos de piso" (entrenadores que cobran cuota a sus jugadores para jugar, dejarlos entrenar o simplemente ser parte del primer equipo, aunque no jueguen ni un minuto). Y sabemos que al que se rebela o alza la voz siempre correrá el riesgo de ser lastimado "accidentalmente" y terminar su joven carrera entre fracturas, médicos y cuentas de hospital.
- Si al punto anterior le sumamos que los esquemas de fuerzas básicas en México (salvo honrosas excepciones) suelen ser poco productivos, pues nos encontramos con una fuerza joven debilitada, en donde pocos jóvenes podrán madurar a tiempo y encontrarle el ritmo a una liga en donde predominan los jugadores de experiencia. De los que llegan a Primera, ¿cuántos se mantienen y logran establecer una carrera brillante o al menos decente? muchos menos de los que nos gustaría.
Y
antes que salgan con los argumentos de "Mira los ejemplos de Francia y
Alemania" hay que aclarar un par de cosas:
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| Thierry Henry nació en la isla de Guadalupe. |
1.
Francia tuvo -y a la fecha tiene- muchos territorios ultramarinos y mantiene
estrechas relaciones con sus ex colonias, por lo que ellos pueden darse el lujo
de utilizar gente de Argelia, Guadalupe y Martinica (por ejemplo) como si
fueran franceses, porque para efectos migratorios y de pasaporte sus
habitantes lo son.
2.
Alemania, al igual que Suiza y otros países europeos tienen una demografía
orientada hacia la población adulta y de la tercera edad (a diferencia de
México, que tiene un población eminentemente joven) por lo que, ante la falta
de jóvenes la naturalización se presenta como una solución; además que las
extensas migraciones de África y Turquía (en el caso concreto de los teutones)
han desembocado en comunidades muy numerosas de estos pueblos en dichos países,
por lo que son aceptados -no sin vicisitudes por parte de las minorías
supremacistas- como ciudadanos de la tierra que les brinda una nueva
oportunidad.
Si
fuéramos como Suiza, un país con 8 millones de habitantes en donde la mayoría
son adultos y ancianos, se entiende; pero repito, con 80 millones de cracks en
potencia jugando retas, coladeras y gol-gana con latas vacías, me da coraje
tener que rogarle a un sudamericano que defienda nuestra playera mientras el
talento se queda en las calles y en las canchas amateur; me parece un triste
desperdicio de muchísimo material humano.
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| Guillermo Franco, nuestro "villano favorito" |
Me
ha tocado ver jugar con el Tri a Gabriel Caballero, a Sinha, a Guillermo
Franco, a Leandro, a Lucas Ayala, a Matías Vuoso y a Damián Álvarez. Siendo
sincero, ninguno aportó algo diferente y ninguno brilló ni tuvo un paso digno
de ser recordado con la Selección. Si bien dicen muchos que "los naturalizados deben de marcar punto y
aparte y un nivel superior al de cualquier mexicano", yo no creo que
ninguno de los anteriormente mencionados haya logrado cumplirlo.
Ahora,
que no se me malinterprete: Ellos son mexicanos, así firmaron y así juraron, y
como tal se les debe de tratar, con los mismo derechos y obligaciones que
nosotros. Me parece que el tema ha sido abordado de manera muy poco objetiva en
todos los medios, más buscando hacer polémica y levantar ratings que en
realidad buscar un diálogo profundo y que abarque este tema no como una
problemática, sino como un reflejo y una consecuencia más de los pésimos
manejos federativos que tenemos y que hemos arrastrado de mucho tiempo atrás.
Algo
nos tiene que quedar muy claro a todos: uno o dos jugadores naturalizados no
van a ser la salvación: con ellos no se garantiza en automático el mediocre
objetivo del quinto partido ni ganar una Confederaciones; pero tampoco serán
los responsables únicos de un fracaso estrepitoso.
Si
los naturalizados lo hacen por amor al país o por mera conveniencia sólo ellos
lo sabrán (y quedará para su conciencia el juzgar esa decisión); yo por lo
pronto no los convocaría, antes habría que sacar toda la suciedad e inmundicia
que no permite que el talento real llegue a niveles profesionales; pero es algo
que llevará tiempo, dinero, un gran esfuerzo y las cabezas de muchas personas
bien posicionadas y aferradas a sus puestos. Además yo no soy el entrenador
nacional, así que ultimadamente es decisión de él el llamarlos o no; como
aficionados no nos queda más que apoyar a cualquier convocado y esperar que las
cosas mejoren, que no se nos olvide que a nivel selección hay muchos problemas
más urgentes que si un par de argentinos ahora pueden vestirse y jugar como
mexicanos.
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| De ser convocados, sólo les diré: "¡Bienvenidos!" |




