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miércoles, 22 de octubre de 2014

EL CLÁSICO DE ANTAÑO




Antes del América-Guadalajara, el partido que más expectación causaba entre la afición capitalina, era el que disputaban dos equipos ahora caídos en desgracia: Necaxa y Atlante.
   El Necaxa, inicialmente conocido con el mote de “Electricistas” fue fundado el 21 de agosto de 1923, cuando la Compañía de Luz y, entonces dirigida por el inglés William Frasser, decidió fusionar los dos equipos que le pertenecían: “Luz  y Fuerza” y “Tranvías”.
   El nombre de Necaxa, por cierto, viene de un río poblano que en ese entonces era el que generaba la energía hidroeléctrica necesaria para iluminar la capital.



   Los “Electricistas” debutaron en la Liga Mayor en el torneo 23-24, mientras que su futuro rival: los “Prietitos” del Atlante, pese a haber sido fundado desde 1916, jugaría en ligas “llaneras” hasta 1927, cuando el equipo fue aceptado en la máxima categoría del balompié mexicano.



   La rivalidad comenzó a forjarse en 1932, cuando ambos equipos terminaron empatados en el primer lugar de la tabla y debieron jugar una serie extra para dirimir al campeón. Aquellos eran los tiempos de Manuel “Chaquetas” Rosas, Juan “Trompito” Carreño, Dionisio “Nicho” Mejía y Felipe “Diente” Rosas, ídolos azulgranas, así como de Ernesto Pauler (portero austriaco),Antonio Azpiri, Ignacio “Calavera” Ávila y Luis “Pichojos” Pérez, íconos rojiblancos.
   Se jugarían tres juegos, el que ganara dos sería el vencedor. En el primer encuentro, triunfaron los atlantistas 3-2, luego, ambos empataron a un gol y en el tercero, los azulgrana se impusieron 1-0, lo que les dio su primera corona en el futbol organizado.



    No obstante, la revancha se consumaría muy pronto, pues en el torneo 32-33, el campeonato también se dirimiría entra los mismos contendientes. La venganza rojiblanca fue implacable. En una tarde de ensueño, Necaxa “electrocutó” ¡9-0! a los atlantistas.



    Este acontecimiento consolidó una rivalidad que apasionaría como ninguna otra a las multitudes durante los siguientes diez años, hasta 1943, cuando los directivos necaxistas, reacios a aceptar el profesionalismo, decidieron retirar su equipo de la competencia.

   La ausencia de los “Electricistas” sólo duraría siete años, pero la pasión que generaba entre los aficionados su clásico con Atlante no volvería a ser la misma jamás.



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