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jueves, 16 de agosto de 2012

Juegos Olímpicos: ¿termómetro para el mundial?

Una nueva firma se une a este proyecto, para enriquecer con su punto de vista la discusión y el análisis que jornada a jornada tratamos de llevarles. Sin más, aquí la columna debut de Gerardo Solís Ortega, nuevo integrante del equipo de Fútbol sin compromisos. ¡¡Bienvenido!!

Juegos Olímpicos: ¿termómetro para el mundial?

Por: Gerardo Solís Ortega.

El fútbol olímpico se ha jugado con su formato actual desde los juegos de Barcelona en 1992; es decir, las selecciones que acuden a este torneo cuentan con jugadores (profesionales) menores de 23 años y tienen derecho a incorporar 3 refuerzos que superen dicha edad. Evidentemente esta reglamentación (fomentada por la FIFA en pro de mantener a la Copa del Mundo como el evento magno de fútbol mundial) deja afuera del espectro de competencia a un amplio abanico de jugadores estrellas en sus clubes y selecciones absolutas; además debemos recordar que las selecciones deben obtener su boleto a juegos olímpicos exclusivamente con jugadores menores de 23 años, y no es hasta la justa olímpica cuando pueden contar  con los refuerzos; aunado a esto los calendarios de los clubes y selecciones absolutas están cada vez más saturados, lo que impide que incluso selecciones que obtuvieron su derecho a competir en el Olimpo futbolístico no puedan hacer uso de sus jugadores más emblemáticos, el caso más evidente y reciente es el de España – eliminada en la primera ronda sin ser capaz de anotar siquiera un gol - donde ni siquiera fueron contemplados jugadores de la talla de Xavi Hernández, Andrés Iniesta e incluso Iker Casillas, jugadores baluartes que sin su aportación España no hubiera logrado el histórico triplete (Eurocopa – Mundial – Eurocopa). 

Argentina: campeón olímpico en Atenas 2004.
Expuestos estos argumentos, ¿qué podemos esperar del campeón olímpico en el siguiente mundial? Considero que la pregunta será del interés de muchos lectores, debido a la expectativa generada por la selección mexicana recién coronada en Londres 2012. Desafortunadamente, la respuesta no es tan alentadora, ya que ningún país que ha sido campeón olímpico desde los juegos Barcelona ha podido llegar siquiera a las semifinales del siguiente mundial. Haciendo un recuento de los países campeones, tenemos a España (Barcelona 1992) que cayó en Cuartos de Final en Estados Unidos ‘94 contra Italia; Nigeria (Atlanta 1996) eliminado por Dinamarca en Francia ’98; Camerún (Sidney 2000) que ni siquiera pudo superar la ronda de grupos en Japón – Corea 2002; Argentina (Atenas 2004 y Pekín 2008) cayó eliminado por Alemania tanto en el mundial de los teutones en 2006 como en Sudáfrica 2010 en la ronda de cuartos de final. De esta manera podemos ver que, si bien el oro olímpico en fútbol es un preciado blasón, la competencia está adulterada por los conflictos de interés entre el COI y la FIFA, por lo que el éxito olímpico no garantiza sobresalir a nivel de selección mayor. 

Estos hechos podrían deprimir al lector más optimista; sin embargo, no todo son malas noticias: hay que recordar que la presea áurea de España en sus juegos de Barcelona sentaron las bases de la selección española actual que ha dominado el panorama futbolístico durante los últimos 4 años; obviamente ninguno de los medallistas en 1992 repitió honores en 2008, 2010 ó 2012; pero este hito forjó una forma de trabajo en el balompié ibérico que los llevó a formar a los Xavi, Iniesta, Casillas y compañía que se enfundan estos días la Roja. Como mexicano, espero que nuestro país pueda cambiar la tendencia histórica en Brasil 2014, pero si la historia sigue siendo implacable, espero que los directivos del fútbol mexicano sigan fomentando la formación de nuevos valores mexicanos, y en un mediano plazo ver resultados como los que ahora está cosechando España.

domingo, 12 de agosto de 2012

Un domingo como éste...

Un buen amigo me compartió en redes sociales su texto -que leerán a continuación-, y me parece una gran reflexión en momentos de extrema felicidad. No todos los días se es campeón olímpico, y no todos los días tenemos la gran oportunidad de despertar un cambio integral: Nuestro momento es hoy, y el deporte -fiel reflejo del entramado social en que vivimos- nos ha abierto los ojos con innumerables ejemplos. La pregunta no es si podemos cambiar y mejorar, la pregunta es si queremos hacerlo. Además, entre las críticas de los detractores, éste es un buen texto para demostrar que los aficionados al fútbol somos todo, menos iletrados y borregos. Disfrútenlo.

Por: Antonio Tranquilino. 

Un domingo como éste, hace casi 19 años (chale, ya estoy ruco) casi todo México observó con detenimiento la enferma pierna del "Abuelo" Cruz dejando un gol contra Canadá que nos puso en el Mundial de USA '94 y nos evitó un repechaje con "esa Argentina" que era el equivalente al Barça de hoy en día. El logro de ese gol fue solo darnos chance en el torneo.


Antropológica, social y lúdicamente me fascina el fútbol, por que representa un punto de encuentro social en donde la moral de las culturas descansa en un reglamento y 90 minutos, no hay secularismo aunque sí fanatismo, no hay poderes aunque si hay fuerzas y el verdugo puede ser héroe; si no me creen, pregúntenle a un portero. 

Hoy, México es campeón olímpico. Esperé desde que tengo uso de razón para despertar una mañana y decir eso, ¿cómo fue? porque más allá de números se tuvo que cambiar un sistema de ejecutivos escondiendo prostitutas y solapando pedas en el 'bar bar'; ahora se entrena, se exige, se disciplina, ahora se hace lo que se vino a hacer; y cuando se hace lo que se vino a hacer se está a la altura. 

Observo y escucho críticas y nihilismo, entiendo ese punto de vista, ¿pero qué tan seguros están de representar una solución a lo que se tenga que solucionar? la creación de un argumento es invaluable en nuestras palabras y eso proviene de exigirse, disciplinarse, informarse y sobre todo cuestionarse lo mismo que los fundamenta. Sólo así sabrán que opinión representan. 

Y asi como el 'Cepillo' y Corona estuvieron a la altura de su rival, ¿qué tan a la altura estamos de cambiar el regimen político de nuestro país a uno más sano, menos impuesto? te preguntaría mejor: ¿cuál fue tu último libro, cómo intercambias ideas, cuantas horas al día ves la televisión? 

Si tomamos al fútbol como ejemplo, se limpió una federación ostentosa y corrupta a una trabajadora y dedicada y así, de la maltrecha pierna del "Abuelo" en Canadá (por si no sabes de fútbol, Canadá equivale a un físico tocando el violín) pasamos a recibir una medalla de oro en el estadio más histórico del fútbol. Me pregunto si en 20 años voy a abrir los ojos a un sistema politico esperanzador y glorioso, así como hace 20 años soñaba con que mi país ganara una medalla de oro en fútbol. 

Y vuelvo a preguntar, ¿cuál fue tu ultimo libro? 
A entrenarse. 
A cuestionarse. 
A informarse. 
Estar a la altura del rival.

miércoles, 8 de agosto de 2012

No hay sueño imposible...

El último gran objetivo: la presea dorada.
Hace algún tiempo, toda una generación crecimos con una caricatura que nos ayudó a fomentar nuestra pasión por el fútbol. Bajo el eufemístico nombre de “Supercampeones” (el nombre original es “Captain Tsubasa”), dicha serie animada nos narra las aventuras de Oliver, un chico con una habilidad excepcional para jugar, quien recorre diversos campos, luchando en diversos torneos, todos llenos de experiencias nuevas: de las polvorientas canchas de Nankatsu, pasando por el empastado del colegio Niupi hasta llegar a jugar una Copa del Mundo juvenil; Oliver y sus amigos viven una historia llena de retos, momentos difíciles y rivales complicados; pero al final deja una lección de amistad, espíritu de equipo y de fijarse objetivos… para alcanzarlos. 


¿Quién iba a decir que la ilusión de unos sería la realidad de otros? 

Cuando la serie comenzó a ser transmitida en Japón, el gobierno y la asociación de fútbol de dicho país vieron una oportunidad única para fomentar el gusto por el deporte –y en particular del fútbol- entre la niñez; con la mente pensando en que en un futuro pudieran convertirse en una potencia. Es más, de cara al mundial que organizaron junto con Corea del Sur en el 2002, se creó un anime especial para celebrar dicha competición. El éxito de esta serie no sólo fue a nivel local, ya que su fama llegó a tierras tan lejanas –para ellos, obvio- como España y México. Si bien el fútbol muchas veces pasó a ser un factor secundario, ya sea por las historias de los personajes, las lecciones dentro y fuera del terreno de juego o las relaciones interpersonales, siempre fue el hilo conductor de la serie; todo giraba alrededor de un objeto redondo y que siempre que cruzaba una línea de gol era al mismo tiempo fuente de alegría y tristeza. Y como muchos otros niños de esa época, aprendí a querer al fútbol no sólo por lo que es, sino por lo que te permite ser y creer. 

Por otro lado… 

Desde que tengo uso de razón, México había sido un eterno “ya merito”, el país de la calidad auto-negada, la tierra de los héroes sacrificados y anónimos que siempre fallaban en sus intentos por alcanzar la gloria. Del recuerdo de “no falles Borja” al “sí se puede”, mis ojos infantiles fueron creciendo (a la par del desarrollo de Oliver, Tom, Benji y Kyuga) con 'Zague' acostado en la línea de meta noruega y Jorge Rodríguez entregándole un penal a Mihailov; con un Jorge Campos batido en el suelo por un jugador belga que hoy nadie recuerda y con un “Matador” al que le dio miedo terminar con su víctima cuando estuvo a su merced; con Landon Donovan celebrando en un partido que todos dábamos por ganado; con la impotencia de Oswaldo tras el tiro preciso de Maxi, o con un “Bofo” trotando despreocupado por tierras sudafricanas. Panorama negro y desolador, ¿no? 

Para quienes no lo vivieron, aquí el recuerdo de una de las tantas tardes trágicas del "Tri".

Y sin embargo, un día algo cambió. Cuando nadie daba un peso por los mundiales juveniles en este país (y quien les diga que ya conocía a Gio, Vela, Esparza o Guzmán antes del inicio de Perú 2005, miente), unos chamacos sin cadenas mentales ni miedos heredados nos mostraron el camino a seguir. De nada importó que ante ellos estuvieran equipos tan fuertes como Holanda o Brasil, al final la confianza en sus habilidades y el deseo ferviente de triunfar los colocaron donde muchos pensábamos que sólo en sueños podría ser posible: En un podio, celebrando la obtención de un título. Dicen que hay que escuchar a nuestros mayores, que ellos son la voz de la experiencia… Para el fútbol mexicano ha sido al revés. 

A partir de ahí, el sueño se volvió una necesidad; nos habíamos convertido, sin saber, en adictos… pero no de esos adictos que necesitan jeringas o paraísos artificiales, sino triunfos, victorias, gloria. Recibimos una nueva dosis de felicidad hace apenas un año, y poco a poco hemos tenido nuestras dosis repartidas en cantidades cada vez mayores.

Los héroes del 2005...
Las nuevas generaciones nos han enseñado cómo derrumbar murallas, como sondear peligros y, lo que es mejor, cómo y con qué enfrentarlos. Han sido ellos, libres de despojos y resquicios de vicios de antaño quienes han venido a cazar fantasmas, cambiar paradigmas y recordarnos con hechos que “imposible, sólo eludir la muerte”. Son ellos, sin tantos malos recuerdos en su memoria, quienes han venido a limpiar y relucir algo que pensamos quedaría empolvado para siempre: nuestros sueños, nuestras metas. 

...y los del 2011.
Trabajo, constancia, superación, hambre de triunfo son sólo algunas de las muchas cualidades que cualquiera debe poseer si quiere aspirar al triunfo. La paciencia y muchas veces el transcurrir de los años antes de ver resultados tangibles hacen que la desesperación nos gane, y ante el primer descalabro nos desalentemos. A veces hace falta recordar que ante todo, el deporte no es más que un juego, y si mantenemos vivo al niño interior, estaremos quizá más cerca de entender su esencia, y por ende, de ganar. Es por ello que el ingreso a una final olímpica debe celebrarse en todo lo alto: no sólo se termina con la sequía, sino que además se confirma que el futuro del balompié en México está en buenas manos... perdón, pies. Si de algo estoy seguro, es que los niños que hoy aprenden a jugar fútbol ya no tienen en sus mentes cachirules, derrotas “honrosas”, “aztecazos”, penales malditos ni eliminaciones en primera ronda; ellos ya traen en su sistema ese gen ganador y una historia renovada, libre de telarañas y monstruos; después de todo, en sus cortas vidas ya han visto más campeonatos de los que Fernando Marcos jamás soñó. 

Dudo mucho que una simple caricatura sea el detonante de todo. Lo que sí nadie me quita de la cabeza es que dicha serie, que quiso utilizarse como catalizador de pasiones quizá tuvo un efecto positivo en quienes ayer fueron los verdugos de sus creadores (porque no digan que Peralta no emula a Kyuga, o Efraín Cortés a alguno de los Gemelos Koriotto). Quizá no realizan jugadas imposibles y ajenas a las leyes de la física, pero si alcanzaron lo que para la mentalidad mexicana era impensable. Curioso como el sueño de unos lo plasman otros. Como reza el viejo dicho: “nadie sabe para quien trabaja.”

martes, 24 de abril de 2012

Los grupos para Londres 2012

Se llevó a cabo el sorteo que definió los grupos para el campeonato varonil de fútbol de los Juegos Olímpicos de Londres 2012. La selección nacional quedó ubicada en el grupo B, junto con Corea del Sur, Suiza y Gabón. A continuación les mostramos los grupos completos: