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miércoles, 31 de octubre de 2012

El fracaso de Carrillo en Pumas

Lo que mal empieza...

Una vez que se ha ido uno de los personajes más odiados en la historia del Club Universidad Nacional, es necesario desmenuzar esta historia que sólo dejó paginas amargas en el seno de un de los equipos más importantes del fútbol mexicano. ¿Quiénes son los responsables de este fracaso? Más allá de la presión y repudio de la afición universitaria, ¿Qué orilló a la directiva a cortar los lazos profesionales con el estratega? ¿Qué reflexión y consecuencias deja la salida del “Capello"?

Antecedentes.

Año y medio atrás, Pumas fue campeón con Memo
Vázquez como su D.T.
Cabe destacar -para los que tenemos memoria corta- que la crisis en Pumas no es a partir de la era Carrillo, ni siquiera cuando Joaquín Del Olmo tenía el timón del equipo; esta crisis llegó desde la partida de Guillermo Vázquez Jr. a Cruz Azul. Si bien la última campaña de Vázquez no fue la ideal, el primer equipo se mostraba unido, en el aspecto futbolístico era un equipo con alma, con pundonor, con muchas ideas claras; al pedir refuerzos y al no llegar a un acuerdo económico -sumándole los cambios en los altos mandos-, Vázquez dejó al equipo y de ahí comenzaron las malas decisiones y la punta de lanza para que Pumas navegue en un tobogán oscuro y con salidas inciertas. 

Tras la salida de Vázquez, el Vicepresidente Deportivo del Club, Alberto García Aspe, anunció con bombo y platillo la llegada de Joaquín Del Olmo, lo cual sorprendió a muchos por la poca experiencia del estratega en primera división, aspecto que pasó a segundo término debido a que llegaron los refuerzos de jerarquía que previamente se le habían negado a Memo Vázquez: Emmanuel Villa, Martín Romagnoli, Jaime Lozano y Luis García; la ilusión renacía aunque se fue apagando rápidamente. 

El fracaso de Del Olmo le indicó a la directiva aurizazul a buscar en la limitada baraja de técnicos un hombre de mucha experiencia, y tras desechar a gente reconocida y perteneciente al club, se inclinó por Mario Carrillo, decisión que dejó una gran polémica debido al pasado americanista de dicho personaje, sumándole que la personalidad del ex auxiliar de la selección mexicana no era afín con la afición felina; sin embargo, por otro lado estaba la esperanza de que el gran bagaje de Carrillo y la perfección que busca siempre en sus equipos se reflejara en un equipo protagonista. La cosas iniciaron mal, se perdió en casa frente a San Luis; posteriormente el equipo tuvo algunas actuaciones decorosas y en casa comenzó a ganar puntos, no obstante, la derrota por goleada frente a Tigres y el descalabro frente al América cavaron la tumba de Carrillo, sumándole las críticas del respetable por no alinear a los tan renombrados refuerzos. 

Responsabilidad compartida.

Un directivo que falla en dos decisiones importantes en un
 lapso menor a seis meses es para alarmarse.
Sabemos que una Institución como la de Universidad Nacional tiene códigos, una mística determinada y un perfil humano a seguir, por lo tanto me parece absurdo que ahora el Vicepresidente Deportivo, Alberto García Aspe, venga a decir que sí fue un error traer a Carrillo, acepta su error en estos momentos (cuando él y muchos sabíamos que Mario Carrillo no tenía el perfil para dirigir a los universitarios), que su ácida personalidad, su pasado americanista, su nula identidad con el club iban a encajar en el proyecto deseado para el cuadro felino. Por mucho tiempo Pumas buscó en casa a su estratega, tuvo en gente identificada y arraigada con el club sus mejores éxitos: Velarde, Mejía Barón, Ferretti, Vázquez Júnior entre otros. El traer a Carrillo significó poner en contra al grueso de la afición. Firme y retador, Carrillo tomó el reto, le puso el pecho a las balas y aseveraba que iba a trabajar muy duro para ganarse a la afición, se paraba frente a la Rebel y con pose de torero recibía las mentadas de madre haciendo sus características muecas; en cuanto al trabajo hay pruebas fehacientes de que lo cumplió aunque, más allá de los resultados medianos que cosechó, al no existir empatía, comunicación abierta, al no coincidir en ideales y al no comulgar en conceptos y en formas, el fracaso era de esperarse. 

No se le puede negar a Carrillo sus conocimientos y su calidad como estratega, pero cuando no se encaja en una organización que sostiene un espíritu tan particular como el que se respira en Pumas, difícilmente las cosas funcionan, sumándole a que en el actual mando deportivo de los del Pedregal se encuentra Alberto García Aspe, personaje inexperto que después de su retiro se dedicó 8 años a los comentarios televisivos pero no a la gestión deportiva, aspecto que desde luego ha pasado factura por las pésimas decisiones que se han tomado. Un directivo que falla en dos decisiones importantes en un lapso menor a seis meses es para alarmarse, en Pumas no se necesita encontrar al técnico idóneo, cuando ya existe una crisis sustancial, una crisis que ha penetrado en la tranquilidad que debe tener un futbolista, en la tranquilidad que debe de premiar en un grupo de deportistas. Dejo claro que el cese del “Capello” si fue necesario pero tampoco es la cura para que la escuadra felina navegue por buen puerto. 

"Se paraba frente a la Rebel y con pose de torero recibía las
mentadas de madre haciendo sus características muecas."
¡Atención directivos! así es como lo hacen las grandes empresas: antes de contratar a alguien hay que encontrar el perfil idóneo con base en el carácter, el temperamento, la experiencia y la posible identidad y empatía que se genere con el grupo, ninguna personalidad puede estar por encima del respetable ni por encima del significado de la Institución; no me imagino a Bianchi dirigiendo a River Plate, o a Carlos Reinoso como entrenador de Chivas. Muchos dirán que un profesional debe afrontar el reto que sea, pero considero que en este rubro, el rubro del fútbol, hay pasiones que se desbordan, hay colores por defender y por seguir, hay masas que lo mueven, y hay elementos que van más allá de la jerarquía, curriculum y experiencia que pueda tener un entrenador. 

El tema de los refuerzos.

No podemos decir que el fracaso de Carrillo obedeció al no alinear a los refuerzos, pero sí fue un aspecto principal para que la bomba haya explotado. Volvemos a la personalidad ríspida de un técnico que se casa con la suya  y que, debido a su jerarquía difícilmente dará su brazo a torcer para escuchar lo que la prensa, lo que la afición y lo que la misma directiva pide a gritos. Para bien o para mal, Mario Carrillo puso el cuadro que creyó conveniente en cada partido, cambió a los arqueros cuando Palacios cometía errores groseros, dejó sentados y sin convocatoria a Villa, Romagnoli, García y Lozano, pese a que todos queríamos que los pusiera a jugar; fiel a su estilo, Carrillo se iba a morir con la suya y así se murió. Algunos dirán que fue una lucha de poder o una manera de retar a la misma afición y de decir que el que manda es él, otros le creen y aseveran que ni Villa ni Lozano estaban al nivel debido a que en sus anteriores clubes no pasaban por buen momento, incluso el “Jimmy” era banca en el cuadro de Tomás Boy, que Romagnoli no encajaba en la dinámica y que el español Luis García no se había recuperado de su lesión, ambas respuestas pueden aceptarse, pero no digerirse. 
Villa y Romagnoli, los "olvidados."

Lo que aplaudo de Carrillo es que le dio oportunidad a jóvenes que sí respondieron, como Eduardo Herrera y Alfonso Nieto; sin embargo, la soberbia y su poca sensibilidad no le permitieron manejar a un grupo hambriento de explicaciones, explicaciones que nunca llegaron. 

No hay que olvidar que Carrillo renunció antes, cuando Verón y Velarde quisieron intervenir por Villa y Romagnoli para que no quedaron borrados del plantel, argumentando que eran buenos jugadores; Carrillo se molestó diciendo que él es el que manda y que él es el responsable de alinear a los jugadores que cree convenientes; García Aspe tuvo que intervenir y pedirle a Mario que continuara en el timón, aspecto que refleja la intransigencia y postura de poder del estratega. 

Ya con el despido a cuestas, Carrillo argumenta que la directiva quería imponerle jugadores, pero por qué decirlo ahora cuando él mismo nos dio vueltas diciendo en rueda de prensa que son excelentes jugadores y que iba a encontrar el tiempo idóneo para alinearlos.

Consecuencias.

Es obvio que al interior del primer equipo hay vacíos que solo el trabajo y el compromiso podrán llenar, ahora que un cuerpo técnico de casa encabezado por Torres Servín se hará cargo será natural que Romagnoli, García, Villa y Lozano comiencen a jugar, por la falta de actividad dudo que de golpe lo solucionen, aún y cuando considero que por su gran experiencia van a fortalecer a un equipo plagado con jóvenes. 

El Patronato Universitario -y mucho menos la afición- no pueden soportar un yerro más del trabajo de García Aspe, así que si ya están pensando en un nuevo técnico, introdúzcanse en su perfil, échense un clavado en la personalidad de cada uno de los candidatos, porque otro error de esta magnitud será imperdonable.

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