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viernes, 20 de julio de 2012

Monas de seda

Estamos a unas horas de que inicie el nuevo proyecto conocido como "Liga Mx", y no dejo de pensar cómo en México somos fanáticos de intentar engañar y, lo que es peor, engañarnos. De todos es bien sabido que los cambios han sido de forma más no de fondo: nombre nuevo, nuevo diseño, pero los mismos vicios siguen latentes: multipropiedad, pacto de caballeros, draft, promotores... todas situaciones a las que deberían ponerle alto ya mismo.

"Ascenso MX": diferente nombre, diferente logotipo; los mismos vicios. 
Sin embargo, lo que más molestia me dio fue enterarme que la Liga de Ascenso (ahora conocida por su rimbombante pero eufemístico nombre "Ascenso Mx") ha sido nuevamente desdeñada y olvidada. ¿15 equipos, como el torneo anterior? El único cambio que hubo fue el ascenso de León, escuadra que fue suplida por Estudiantes Tecos. ¿Y el ascenso de Segunda a la Liga de Ascenso?

Hace unas semanas, los Titanes de Tulancingo se coronaron campeones (de hecho, BICAMPEONES) de la Segunda División y ganaron en la cancha su derecho a competir en el segundo escalón del fútbol profesional en México; sin embargo el gusto les duró muy poco, ya que por reglamento no podían ascender; todo ello debido a qué no cumplían con los requisitos mínimos para ser sede de la Liga de Ascenso. ¿Y después? Se habló de remuneración económica, de dejar subir al equipo para venderlo e incluso de invitar al equipo con derecho a ascenso con mejor puntaje; pero al final los directivos prefirieron "echar tierra" al asunto y olvidarlo. 

Como dice la canción: "¿Y todo para qué...?"
Pero, si hacemos memoria, esta cuestión de ascenso/descenso en la 'división de plata' ha sido pisoteada frecuentemente: el descenso en esta rama se ha cancelado los últimos ¡4 años! (¿habrá alguna otra segunda división en el mundo que haya vivido algo similar?), ya sea por desafiliaciones, compra/venta de franquicias y demás artimañas oscuras que suelen acaecer en nuestro mundo futbolístico tan surrealista (sui generis, para los puritanos). Si esta rama no se hace escuchar y exige respeto, el fútbol mexicano seguirá hundido en el fangoso círculo vicioso que viene arrastrando de muchos años atrás.

¿Es que acaso lo deportivo no cuenta? ¿De qué les sirvió a los jugadores de los Titanes ser los amos absolutos de la "Liga Premier" por todo un año, si al final se quedaron en donde estaban? Yo se que muchas plazas que compiten en nuestras divisiones inferiores no tienen el mínimo requerido en materia de infraestructura, pero no veo porqué debería ser obstáculo. ¿Han visto, por ejemplo, las canchas de algunos equipos sudamericanos? En ligas como Chile y Uruguay no es ningún pretexto un campo con capacidad para 5,000 espectadores; porque son torneos donde predomina lo deportivo sobre cualquier otro tipo de interés.

¿Cómo te quedó el ojo, Decio?
Esa es la premisa básica que nuestros dirigentes y dueños aún no entienden, cuando en realidad es la más sencilla: Darle siempre prioridad al aspecto deportivo. Yo se que sus visiones empresariales les dictan otra cosa (armar grandes campañas de mercadotecnia en vez de gastar en mejores refuerzos o invertir en fuerzas básicas, por ejemplo), pero es sentido común el hecho que, mientras mejor nivel muestren los equipos, mientras respetemos y ayudemos al desarrollo de las divisiones inferiores y sobre todo, aprendamos a respetar al campo de juego cual tapiz de ajedrez donde las decisiones deben ser tomadas, mejor espectáculo tendremos y, por ende, mayores ganancias podrán obtener. Ganar-Ganar, que le dicen, algo que no suena tan complicado de practicar. Sólo espero que logren comprenderlo, asimilarlo y ponerlo en práctica lo más pronto posible, para que luego no se anden quejando de que los ratings y asistencias a los estadios siguen bajando.

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